ERIC MUZART: “BUSCAMOS CREAR UNA INDUSTRIA CULTURAL”

Hablamos con el director de Tándem Audiovisual, productora que grabó un teaser con Ana María Picchio. Por Victoria Borghello.

Sin duda el mejor momento en la carrera de todo realizador audiovisual llega cuando se trabaja para filmar la ópera prima. Ese largometraje que marcará el resto de la carrera. Recientemente, (en última semana de mayo), la cooperativa Tándem atravesó esta experiencia. Al respecto de esta oportunidad y de la historia que decidieron contar, hablamos con el guionista y director Eric Muzart.

Entrevista

¿Cuál es el punto de origen de la historia?
Es una historia que tiene que ver mucho conmigo, con la historia de mi familia, de mis amigas, y con mi radicación en Villa María. Soy de Wenceslao Escalante y me vine a estudiar la Licenciatura en Diseño y Producción Audiovisual. En todo este tiempo empecé a notar particularidades de la ciudad. Observé que es una ciudad grande, pero que en algunos sentidos funciona como si fuera más pequeña, breve. Siento que nos conocemos “todos,” pero a la vez hay mucho recambio de población, gente que viene y que va, por estudios como yo, o por otras circunstancias.

¿De qué se trata “CUENTOS SOLITARIOS DE UNA CIUDAD BREVE”?
Son tres relatos, tres historias de vida que se comienzan a cruzar en la ciudad, que por sus particularidades permite que los personajes se entrecrucen. Por un lado, está la historia de Patricia que se divorcia a los 65 años con todo lo que eso implica y llega a Villa María donde vive su hijo Alejo (el segundo relato) que se relaciona sentimentalmente a Esteban. En estos dos personajes me interesaba hablar de la diversidad, del amor, extraer a esta pareja de varones gays de los estereotipos en los que suelen aparecer en la televisión siempre relacionados a enfrentar su sexualidad y/o en relación a enfermedades de transmisión sexual. Por último, está Lucía que se relaciona con Esteban ya que es su profesor en la universidad y la acompaña en sus planteos internos feministas en relación a la deconstrucción de los mandatos y pensamientos de estructuras tradicionales.

Encarando tu primer trabajo para un largometraje, ¿Qué desafíos se te plantearon a la hora de dirigir?
Varios y de diferente orden. El primero fue desde lo emocional, ya que escribí sobre mi experiencia personal. Hubo momentos en el rodaje que era fuerte ver en el monitor representada mi historia. A la vez esto también me jugaba como una ventaja para poder dirigir a los actores en el punto justo de las acciones, emociones y reacciones.

Lo segundo fue el tiempo que nos jugó una mala pasada, llovió todo el tiempo, había niebla, el cielo gris y por lo tanto la ciudad desolada. Así que técnicamente fue complejo filmar, pero capitalizamos esa situación climática ya que vimos que le terminaba de dar el contexto a la soledad, que es un tema que también trata la trama.

Otro desafío grande fue la dirección de actores con experiencia, con la productora Mariana Britos decidimos que íbamos a buscar un casting que estuviera a la altura del premio que ganamos en febrero del Polo Audiovisual Córdoba. Contamos con la participación especial de Ana María Picchio.

¿Cómo resultó trabajar con una actriz de tanto oficio y trayectoria reconocida?
Yo tenía un poco el prejuicio de que a lo mejor ella no iba a dejar que la dirigiera mucho, pero me encontré con una persona muy cálida, que se hizo tiempo para llegar a la ciudad y grabar y que vino con el guión leído y fue súper receptiva en las conversaciones que tuvimos. Antes de grabar cada escena, hablábamos de que situación, o de que parte de la historia venia tal escena, por que al rodar un teaser no tenes la cronología, no filmas toda la historia; esas charlas a veces tomaban 15 minutos o se extendían hasta casi una hora. Ella me escuchaba, pero también aportó mucho desde su experiencia. Como mujer pasó por circunstancias similares a las de su personaje. Fue muy enriquecedora la experiencia con Ana, tanto para el equipo técnico como para el resto de los actores.

Si bien sos el creador de la historia y quien la cuenta en tu función de director, trabajaste con un equipo, que funciona como cooperativa.  ¿Cómo se dieron las cosas en ese sentido?
Me dio mucha confianza, y seguridad trabajar con ellos. Somos un grupo de profesionales que venimos trabajando juntos hace un tiempo, no nos juntamos exclusivamente para esta producción. Además, es interesante destacar que este es un proyecto pensado en la ciudad, y completamente producido con recursos humanos locales. Profesionales que se ha formado acá. Villa María corre con ventaja en ese sentido por contar con la carrera que los prepara para esta industria.  Volviendo a mis compañeros, destaco el gran nivel de compromiso hacia la historia. Cada área hizo su aporte de acuerdo a su especialización, por ejemplo: desde la dirección de arte decidieron tomar la estética de vestimenta de mi madre y que cada relato tuviera una tonalidad diferente desde la ropa, la escenografía trabajando esta idea en conjunto con el área de fotografía. No busco ser ese tipo de director que todo lo controla, sino que trato de practicar la escucha activa para la creación colectiva de la obra.

¿Cómo piensan financiar  la siguiente etapa que es la de culminar el largometraje?
Terminando esta primera etapa del teaser, queda presentar las imágenes ante el ente el Polo Audiovisual Córdoba cuyo cierre es el próximo 17 de junio. Luego, con diversas versiones del producto que variarán entre 30 segundos, un minuto y uno de hasta 5 minutos, comenzaremos a recorrer y a presentarnos en todas las convocatorias que haya para largometrajes de ficción, ya sea del INCAA, del Fondo Nacional de las Artes, etc. Tampoco descartamos que con el material en mano podamos circular en mercados nacionales como latinos. Buscaremos financiamiento en ámbitos públicos a través de los concursos, pero también en el sector privado.

No es fácil producir en estos días. Además, del aporte del premio ¿contaron con otro tipo de ayuda?
Sí, quisiéramos agradecer a los que estuvieron colaborando sin capital como la Municipalidad, el Área de Cultura, la Carrera de Diseño (UNVM). Pero también quienes nos sorprendieron fueron los comerciantes. Comercios chicos o grandes que nos facilitaron elementos de mobiliarios y decoración paras escenas, como así también vestuario y calzado. Creo que empiezan a ver que los realizadores locales no estamos jugando sino tratando de establecer una industria cultural que genere puestos de trabajo y que descentralice las producciones de Buenos Aires y de capitales de provincia.

Nota por Victoria Borghello.

Foto: Cecilia Vázquez.