MONÓLOGOS DE PERSONAJES SIN CUENTO: #6

"Una sensación que jamás llega y siempre está". La entrega #6. Por Tebby Vargas.

“Una sensación que jamás llega y siempre está”

¡Hola! soy Ansiedad
¡si! soy yo!
¿no te acordás de mí?
estoy siempre
cada vez que tirás la cadena
antes de terminar
de hacer pis…

A lo mejor no te querés dar cuenta de quien soy, o simplemente me querés ocultar detrás de todas esas cosas dulces que comés.

Estoy en los regalos que recibís, y en el botón del control antes de prender el tele para ver la serie que te gusta.
Siempre aparezco cuando sé que algo está por venir.

A lo mejor nos cruzamos antes de algún viaje
y siempre acompaño tus sentimientos.

Quiero todo ya, no me hagas esperar. Ese no es mi estilo. De hecho quería decirte algo.

¿Te lo cuento?
Naa… Mejor ya fue…

¡Aaaaaaah! eso es lo peor que te pueden hacer…

Igual no es joda.
Anoche me crucé con inseguridad.
Y me preguntó si había cerrado la puerta cuando salí de casa.

¡Obvio!
pensé.
Si agarré la llave antes de salir
porque sabía que iba a pensar si había cerrado la puerta o no

Perooo… ¿Cerré o no?

Si cerré, por eso agarré la llaves antes.
Aunque las guardé, para no perderlas y quizá me olvide de sacarla.

Cuestión que tenía que ir de un amigo, que hace mucho que no veo.
Bah.. Años.

Me dijo que vaya a su casa. Donde vivió siempre. Y le toque la puerta.

Antes de ir, lo llamé dos veces apenas salí, una vez cuando estaba yendo (para asegurarme que no se había ido) y cuando estaba afuera lo llamé tres veces. Para que salga. Porque no le andaba el timbre. Y no atendía. (estaba bajando las escaleras).

En fin. Volví caminando a mi casa, son como quince cuadras… En realidad diez… Igual yo empiezo a contar desde la calle que me gusta, así que en realidad son cinco.

Saqué la llave apenas salí de la casa de mi amigo. Así ya sé que puedo abrir la puerta rápido.

Mañana tengo que dar un taller sobre un libro que leí que se llama “Lento y sin miedo, se llega rápido y lejos”

Pero tengo miedo, no me animo, no sé si voy a poder espla’ espla’ esplayarme…
Lo leí todo, sí.
Pero no sé, lo voy a leer ahora mientras camino, porque mirá si me olvido de algo.
Me senté en un banco de la plaza y retomé una lectura vieja.
Me di cuenta que ya era la tercera vez que leía el mismo libro. Y me quedé más tranquilo.
Entré a mi casa, y mientras subía las escaleras iba apuntando el huequito de la puerta con la llave para hacer menos ruido.
Entré a mi pieza, prendí el velador, y saqué un alfajor triple, negro, que tenía guardado en la mesa de luz.

Agarre una hoja, y comencé a escribir, con mi mano sudada.

Y al final, de una hoja, de un libro, de un texto, al final de una calle, al final de un viaje.
Pero más aún durante el camino al final, siempre ahí vas a encontrarme.
Entre situaciones simples y de complejidad.
Siempre voy a estar.
Porque siempre aparezco
Cuando sabemos que existe
Un final.
Hay situaciones críticas
Que conllevan a la felicidad
Es como caminar
Escuchando jazz.

Por Tebby Vargas.