UN SUPERHÉROE SALVÁNDOSE A SÍ MISMO

Benigno Lunar tiene canción y videoclip nuevo. No te pierdas nuestra reseña.

Resulta completamente contraproducente, oscuro y demencial la sola idea de pensar ser dominados por una voz interna que nos diga qué hacer en cada momento de nuestras vidas. Algo así sucede en la película Donnie Darko (2001) dónde un terrorífico conejo imaginario domina el accionar de un joven norteamericano. Pero, pensándolo de otra forma,  ¿Y si fuese al revés? ¿Si tuviéramos la oportunidad de consultarle a algún ser interno de nuestra mente, que nos ayude a tomar decisiones en situaciones de absoluta confusión? ¿Cuántas veces buscamos respuestas en nuestro interior que nos auxilien, sin obtener más que un deprimente y devastador silencio?

Esto es lo que, de alguna manera, se plantea en la nueva canción de Benigno Lunar, «Donnie Darko«, una adaptación del poema de Eric Schierloh del mismo nombre. Ésta se basa en una pregunta crucial, trascendental y recurrente en la vida de cualquier ser humano en situaciones extremas o con caminos que tomar: «¿Qué es lo que yo debo hacer?».

Así es que, en esta gran y nueva canción de Benigno no se oyen voces, sino que se va en busca de ellas, se lanzan preguntas al aire y se expone la necesidad de una voz salvadora que resuelva todos los problemas, y claro, de la mejor manera posible. Bueno, ese ser interno que viene a salvarnos se hace realidad en el videoclip a cargo la productora villamariense Bicicleta.

Las respuestas aparecen en un joven interpretado por El Ayudante Walpen (Alexis Walpen), que vive dos realidades extremadamente diferentes y una de ellas muy parecida a la de un Superhéroe. Pero no se trata específicamente de un superhéroe tradicional, ya que no se encuentra a merced de las necesidades de la sociedad sino que solamente se encarga de sí mismo, es su propio salvador que aparece cuando más lo necesita. Por esto mismo, su virtud no se encuentra en atrapar criminales sino en representar lo que a un «chico común» le gustaría ser o hacer en determinadas situaciones.

Es un héroe interno, son alucinaciones o es un simple sueño en una noche pesada. Estas son algunas de las opciones del relato creado por los productores audiovisuales que dejan una gran parte del desenlace a libre interpretación de los espectadores.

La idea de los chicos de Bicicleta de repensar y resignificar el imaginario detrás de la canción, resultó ser un gran acierto, ya que supieron captar la esencia natural de la banda e imprimirla en el videoclip. De hecho, uno podría ver las imágenes sin sonido y de todas maneras encontraría relación directa con Benigno Lunar. Por otra parte, otro de los grandes aciertos fue evidentemente la elección del actor para el personaje central, que no podía ser otro más que el músico Alexis Walpen, conocido como El Ayudante Walpen. Resulta difícil imaginar una mejor opción, ya que él es el antihéroe perfecto para cualquier historia, pero más aún si se trata de una que tiene a Benigno Lunar como banda sonora.

El resultado es excelente por donde se lo mire, Bicicleta interpretó a su manera la letra del tema y creó a un personaje entrañable: por un lado, se encuentra aburrido en la cotidiana rutina diaria, trabajando de algo que no le gusta y por otro, vive la fantasía infanto-juvenil de tener cualidades extraordinarias expresadas a través de un excéntrico y vistoso atuendo.  Estas dos facetas de la historia se irán entremezclando paulatinamente con una clara contraposición de sentimientos y energías, cansado, agobiado y somnoliento en una y feliz, enérgico y rebelde en la otra.

Este personaje enmascarado sin dudas representa su vía de escape de la realidad que lo agobia, es su pasaje directo a una dimensión donde él es un ser supremo que combate la normalidad bajo su traje luminoso. Él es quién de alguna manera, se encargará de dar respuesta a los problemas que aquejan a su otro yo en la «vida real». Esta creación del personaje y del guión resultan sumamente atractivos incluso antes de ver la puesta en escena, no hay ningún conejo siniestro sino que se trata de un antihéroe tierno y querible.

Luego, en el traslado de la idea a las imágenes, no hay nada que se haya quedado en el camino, ya que a simple vista denota un trabajo visual importante, con sutilezas que refuerzan el relato y lo llevan a un nivel más alto. La iluminación, por ejemplo, fue utilizada como factor fundamental para separar estas dos realidades, azulada, fría e insípida cuando se trata de todo lo «normal» y colorida y cálida cuando el enmascarado entra en acción.

Una de las secuencias más épicas de este audiovisual se da cuando, por decirlo de algún modo, se realiza la presentación del superhéroe: mirando al horizonte desde las alturas, en un atardecer con un cielo enorme, pensativo, con el sol escondiéndose por detrás que baña la escena de una tonalidad cálida casi gloriosa, reforzada por luces rojas artificiales reflejadas en sus extraños lentes. Luego, llega la noche y es momento de actuar.

El incidente ocasionado en la imprenta desencadena la «furia» de este álter ego y en su huida arremete contra algunas paredes, pinta bigotes a fotografías y escribe con aerosol un interrogante: «¿Qué?». Esto no hace más que dejar en claro que se trata de un ser inofensivo salvándose a sí mismo.

Con el objetivo cumplido, vuelve a descansar.